lunes, 19 de febrero de 2018

Si al menos




Si al menos lo supiera...


No el álgebra exacta
y su alta verdad irrefutable;
no la filosofía que duerme
en los libros de los griegos;
no el Cosmos infinito
y su secreta arquitectura;
no las leyes de los cuerpos
que gobiernan su atracción
y su repulsa; no el amor,
ese desorden necesario;
no el silencio, ni la música;
no la levedad de este poema.

Si al menos lo supiera
antes de morirme…

Qué pinto yo aquí,
en esta maravilla.


Pintura: Giarrano
Poema: Alfonso Brezmes

miércoles, 14 de febrero de 2018

Tarde de perros




Caminan sin prisa,
ajenos al diluvio universal
de esta tarde de perros;
como si la especie estuviera
a salvo en la firme arca
de su abrazo frágil.

Sucede muchas veces
y de forma inexplicable:
en cada amor el mundo 
se salva del naufragio.


Alfonso Brezmes

viernes, 9 de febrero de 2018

Mi vida secreta



En mi vida secreta soy un hombre 

que vive como quiere y con quien quiere, 
y escribe unos poemas más bien malos
por el puro placer de desnudarse
delante de sí mismo sin complejos,
y frecuenta los bares y las noches
donde piensa magníficos poemas 
que después no escribe,
y llora y ríe y dice lo que quiere,
y malogra su vida en lo que ama, 
por si todo acabara antes de tiempo
en un mero entreacto de la obra.

No hay manera: lo he intentado.

En mi vida secreta soy yo mismo 
otra vez.


Alfonso Brezmes

domingo, 4 de febrero de 2018

Aparición



Si un día vengo y no me oyes,
y te hablo al oído y no me ves,
apaga las luces e imagina
el tierno corazón de algún niño
que se ha perdido en un bosque.

Si aún así te cuesta imaginarme,
piensa en las formas que adopta el deseo
para hacer perder a un hombre su vida
en los pormenores de la búsqueda,
e intenta creer que estoy ahí.

Cuando logres ver mi rostro entre la niebla,
trata de tocarlo para ver si es real,
y si aún así no lo consigues, no lo alejes 
del borde inexacto del recuerdo, ni lo arrojes
a los acantilados ocres de la oscuridad.

Saber quién soy no es lo que importa.
Lo que mata de la sed no es el sentirla:
lo que acaba matando es no sentir la sed.


Alfonso Brezmes

miércoles, 24 de enero de 2018

El camino de regreso



Fatigado de la miseria
en la ciudad
el hombre volvió al campo
a la casa solariega
de la que partió
su padre

El hombre se llama Miguel
el mismo nombre de su abuelo
su misma necesidad
idéntica determinación
ante la intemperie del tiempo

en la casa familiar en ruinas
reparará la techumbre
ventilará las alcobas
avivará la lumbre
limpiará el desván
apilará el heno en el pajar
plantará árboles frutales
aprenderá a diferenciar el almendro del cerezo
roturará las tierras yermas
llenará de animales el establo
gallinas vacas cerdos
horneará pan en el molino
compartirá un vino en la taberna al acabar la faena,

acudirá a la ciudad
al entierro de su padre
junto a su esposa,
y al hijo del nieto de Miguel
en la pila bautismal
de la iglesia del pueblo
-por tradición en el fondo y en las formas-
Lo llamarán como a su abuelo Juan.

Cuando el padre acuna al hijo
Sabe que su vástago
lo dejará solo
marchará como su abuelo a la ciudad.

Los dioses griegos
hace más de dos mil años
vaticinaron
que ni Miguel ni Juan
acumularían riquezas
que todos los recodos
del camino
conducen al mismo lugar
reproducen siempre
las mismas miserables miserias.

Javier Solé
Pintura: Arthur Wesley Dow
Gracias Javier

lunes, 22 de enero de 2018

Tentaciones



Guardo en la nevera la manzana prohibida
por si aún llegaras a tiempo de
jugar a ser Eva,
por si tuvieras aún en tu mirada
la misma tentación de hace diez años,
por si quisieras –en un ataque de locura–
sacarme a mí del Paraíso.

Y mientras la serpiente ya se ha hecho
un sitio en el sofá –tan ricamente– yo,
guardo la manzana en la nevera.

Hay mordiscos que ya no son tan tentadores,
bocados que no saben tan jugosos,
lo sé bien.

Pero, por si alguna vez quisieras
conocer otros Edenes (¡quién sabe!)
–que sepas–
que aún guardo congelada
una manzana.

Sandra Sánchez.
Gracias Hilario.

sábado, 6 de enero de 2018

Pearl



Y solté mi mano de la de ella y le dije adiós
y la puerta se cerró, y detrás del encaje
los otros salieron de entre los haces de luz
y tornaron a su inventario, tocando
la cuchara que yo había usado y restándola
de la suma de cucharas en el cajón de la cocina.

Ted Kooser
Traducción: Hilario Barrero
Painting: Susan Fern

viernes, 5 de enero de 2018

2018




Pintura: Van Gogh

Feliz 2018 a todos los que pasen por este abandonado blog.



miércoles, 27 de diciembre de 2017

No haber entendido nada...




No haber entendido nada
pero nada

del destino.

Y sin embargo sentirlo
igual que el verde
recto y furioso
del bambú
bajo la lluvia.


Valeria Pariso

viernes, 15 de diciembre de 2017

La solterona




La ví en un tranvía de Broadway
la mujer en que posiblemente me convertiré;
noté que mi amante la miraba
y de pronto se volvía hacia mí.
Su cabello sin brillo no atraía luz.
Y sin embargo, su color era como el mío;
sus ojos se parecían extrañamente a los míos
a pesar de que el amor nunca los había hecho brillar.
Su cuerpo era algo que había ido adelgazando,
hambriento del amor que nunca llegó;
su alma congelada en la oscuridad
olvidada para siempre por la llama del amor.
Noté que mi amante la miraba
 de pronto se volvía hacia mí,
sus ojos eran la magia para desafiar
a la mujer que jamás seré.

Sara Teasdale
Traducción: Hilario Barrero
Pintura: Paul Fischer


lunes, 11 de diciembre de 2017

Coimbra



De Coimbra sinto saudades

"É Coimbra a cidade, 
Que entrou dentro de ti.
Cidade sem ter idade, 
Os sonhos nascem aqui!"


He regresado de un largo viaje, Portugal en el corazón...

martes, 19 de septiembre de 2017

Queridos amigos.
Estoy de viaje. Regreso en noviembre.

jueves, 17 de agosto de 2017

Poema



Antes de empezar un largo viaje
cierra los ojos y absorbe con calma
todo aquello que te invita a quedarte.
Los afectos, las amistades,

aquellos objetos que justifican las horas,

el azul del mar matricial,
los crepúsculos ocres sobre las fachadas de tu ciudad,
tu querido rincón toscano,
con los olivos, los cipreses, el limonero,
y los libros, sobre todo los viejos libros
que te acompañan desde hace años.
Luego abre los ojos,
coge la maleta, cierra la puerta
y, sin mirar atrás, sin dudar,
parte, parte decidido.


Rafael Argullol

martes, 15 de agosto de 2017

Sentir



Hasta el hueco del cuello y la clavícula,
hasta sentir la mano por las sienes...

Emma Barrandeguy

jueves, 10 de agosto de 2017

Siempre sorprende




Siempre sorprende

la repetición de los gestos
al bañarse,
al doblar la ropa
y guardarla en los roperos.
Los años me han enseñado
el ahorro de energías
y la precisión. 
Y hasta a mirarse en los espejos
con la ceguera necesaria.
Sabemos que hay siempre una frase
que nos espera. 
Y el beneficio de la lluvia. 
Y hasta la sonrisa
ha encontrado su medida justa
y el domingo la dimensión doméstica adecuada.
Pero hay cosas que todavía nos indignan. 
Y todavía
la mentira presurosa 
viene en ayuda de un amor imposible.


Emma Barrandeguy
Pintura: Esmailipour

miércoles, 9 de agosto de 2017

Iría contigo...



Iría contigo de la mano
por todos los parajes de la infancia...

Emma Barrandeguy
Foto: Antana Sutkus

lunes, 7 de agosto de 2017

El cuerpo



¿Por qué no es posible el amor?,
me preguntas.
Somos viejos, respondo.
Y que pases tu mano
por mi pierna,
me da cierta vergüenza.
Tontería, dice el amigo
y cediendo
me tiendo a su lado como cuando era joven
y lo ignoraba.
Pienso en todos los viejos
que desde un banco al sol
miran transcurrir las muchachas.
En mi padre y sus esquelas victorianas
a las niñas de los mandados.
Pienso en mi madre pulcra
cubriendo sus desnudos en un último gesto.
Pienso que los viejos son como todos
y apetecen sin pausa
si no han sido saciados.
El cuerpo gira ante sus ojos
con el gusto de lo prohibido,
como siempre.
Se los instala en la sabiduría
y no la tienen;
codician como jóvenes,
tienen pequeñas ternuras
como mi amigo,
tienen lascivas preferencias
que no les cuentan a los otros,
tienen derecho al amor
aun a costa del ridículo.
Y si pasan tomados de la mano
o se encierran en su mundo
con las persianas bajas,
tendríamos que mirarlos sin asombro
como a lentos vagabundos
o discretos amantes que renuevan caricias.

Emma Barrandéguy
Foto: Sam Caplat

viernes, 4 de agosto de 2017

Paseo



Descalzo entró en mi cuarto,
llovía y estaba acostada.

                                          Me levanté y salimos en el auto.

Él estaba triste, había llorado
por un desamor.
Él sabía, sin embargo, que yo soñaba
con un imposible amor
para mis años,
pero yo sabía también que a él
eso lo ponía contento.
Quería verme feliz y compartir algo conmigo.
Aunque fueran cinco días de dicha, decíamos.
Él lo había adivinado.
Y yo metía los pies en sus zapatos aplastados
mientras errábamos por Gualeguay bajo la lluvia.
Y el amigo y yo nos dábamos la mano,
solos y
acuñados por idénticos desencuentros.



Emma Barrandéguy

martes, 1 de agosto de 2017

Esa soy yo




Esa soy yo:
una mujer gastada y melancólica
con la mirada
que arranca de una infancia razonable
y una cabeza peinada
como corresponde
a una señora de tantos años.
Procuro que las canas
tengan su orden natural
que tranquiliza a los que miran,
aunque yo casi estoy segura,
después de todo,
que moriré sin haber sentado cabeza.

Emma Barrandeguy
Pintura:Hamish Blakely

lunes, 24 de julio de 2017

El apaciguamiento de las cosas



Todo está en calma.
Doy una mirada al cuarto:
Si muriera esta noche
mínimas serían las dificultades que siguieran.
No hay nadie ya despierto
y he concluido la última anotación
de lo que haré mañana.
Todo está encarpetado,
no hay ningún ángulo que sobresalga.
Casi no hay objetos redondos.
Los piolines en su sitio
y los suicidas sonriendo tras los vidrios.
Este poema es lo único que da
la clave de la madeja:
“Los monstruos, bien peinados, por dentro.”

Emma Barrandéguy 
Pintura: Gail Wegodsky

domingo, 23 de julio de 2017

Adolescente



¿Yo, adolescente?
Si de repente, aquí, ahora, 
se plantara ante mí,
¿tendría que saludarla 
como a una persona próxima,
a pesar de que es para mí 
extraña y lejana?
¿Soltar una lágrima, 
besarla en la frente
por el mero hecho
de que tenemos la misma 
fecha de nacimiento?
Hay tantas diferencias entre nosotros
que probablemente 
sólo los huesos son los mismos,
la bóveda del cráneo, 
las cuencas de los ojos.
Porque ya sus ojos son 
como un poco más grandes,
sus pestañas más largas, 
su estatura mayor
y todo el cuerpo recubierto 
de una piel ceñida y tersa, 
sin defectos.
Nos unen, es cierto, 
familiares y conocidos
pero casi todos están 
vivos en su mundo,
y en el mío 
prácticamente nadie
de ese círculo común.
Somos tan diferentes,
pensamos y decimos 
cosas tan distintas.
Ella sabe poco,
pero con una obstinación 
digna de mejores causas.
Al despedirnos, nada
una especie de sonrisa
y ninguna emoción.
Sólo cuando desaparece
y olvida con las prisas la bufanda.
Una bufanda de pura lana virgen, 
a raya de colores,
hecha a ganchillo
por nuestra madre para ella.
Todavía la conservo.


Wislawa Szymborska 

lunes, 17 de julio de 2017

Buscamos



Buscamos 
cada noche
con esfuerzo
entre tierras pesadas y asfixiantes
ese liviano pájaro de luz
que arde y se nos escapa
en un gemido.


Idea Vilariño

sábado, 15 de julio de 2017

Miedo



A veces me da miedo tenerte y que me tengas
por si uno de los dos se marcha antes que el otro
y no existe un futuro que nos una en las nubes
o que en otras galaxias no se lleve el nosotros
y vayamos en fila de a tres y sin mirarnos.


Ana María Drack
Giarrano

jueves, 13 de julio de 2017

Cartas de amor



No tires las cartas de amor
Ellas no te abandonarán.
El tiempo pasará, se borrará el deseo
-esta flecha de sombra-
y los sensuales rostros, bellos e inteligentes,
se ocultarán en ti, al fondo de un espejo.
Caerán los años. Te cansarán los libros.
Descenderás aún más
e, incluso, perderás la poesía.
El ruido de ciudad en los cristales
acabará por ser tu única música,
y las cartas de amor que habrás guardado
serán tu última literatura.



Joan Margarit
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