domingo, 8 de abril de 2018

Esa querida atmósfera de tango hacia las tres



En la barra desierta
 los camareros te ofrecen la penúltima copa. 
Suena detrás la música de siempre 
y poca gente queda bailando ya a esas horas,
 y en esos días últimos de enero,
 tan fríos como un lunes permanente … 
Sientes, frente al espejo, el orgullo tan duro de estar solo.
 Y los chicos te cuentan 
en qué sitio se puede comer de madrugada,
 o en qué tugurio, más o menos chic, 
se evita ver el sol cuando despunta el alba. 
La señora, después, te devuelve el abrigo,
 y te saluda cortésmente quejándose, 
vacío el guardarropa, de asuntos laborales …
Bajas la escalera. 
(¿Existe el amor? 
¿He estado yo alguna vez entre sus alas? 
¿Por qué soy el que soy, 
y no como eres tú, todo luz y belleza?) 
Descender hace más profundo 
este estepario orgullo de estar solo … 
Te despide ya un maître entre zalemas, 
y se apresura el portero a despejar la ruta … 
Te abrochas el gabán azul,
 y escéptico sonríes dejando una propina … 
Ahí está la noche, limpia, seca, estrellada, pura. 
La puerta se abre muy solemnemente:
 ¡Hasta mañana, señor!
 La soledad está servida

Luis Antonio de Villena
Fabián Pérez

jueves, 5 de abril de 2018

Mutaciones poéticas



En mi familia no hay poetas.


Pero mi abuelo Gregorio,
cuando regaba el huerto en Belinchón,
se quedó tantas tardes
velando las acequias, murmurando:
No bebemos
el agua: es ella quien nos bebe.
El agua
es
la mujer.

No, en mi familia no hay poetas.

Pero una vez, muy niña, encontré cáscaras
de huevo azul
a los pies del almendruco.
Se las mostré a mi padre y mi padre, silencioso,
me enseñó a hacerles un nido
con ramaje;
y me enseñó por qué: hay pedazos de vida
que son
sueños enteros.

En mi familia, os digo, no hay poetas.

Pero cuando mi bisabuela
Asunción
contempló por vez primera el mar
-la primera y la única-,
me cuentan que se quedó muy seria, muy callada,
durante un ancho rato, hasta que dijo:
Gracias
por
los ojos.

No sé de dónde salgo. En mi familia
no hay poetas
malos.


Martha Asunción Alonso
Gracias Rosa
Pintura: Dame Laura Knight

jueves, 29 de marzo de 2018

Despiértate


Despiértate, alma mía.
No sé dónde estás,
dónde te has escondido,
pero te lo pido, despiértate,
aún estamos juntos,
aún tenemos un camino por delante,
nuestra estrella será
el claro velo del alba.

Zagajewski

miércoles, 28 de marzo de 2018

Regresas




La luz que envuelve hoy tu casa,

mientras a ella regresas,
es la misma que un día te borró
en la dicha pasajera de saberte amado.
Tanto es así que no eres tú
el que ahora en soledad camina,
sino aquel que nunca acabó de llegar
extraviado en el único paisaje
de la memoria encendida de otro ser.
Por eso un momento te detienes 
para, separado del mundo, 
escuchar de nuevo la voz
de quien ya no existe,
pero que ahora te otorga
el don inmortal
de volver a nacer dentro de su olvido.


Javier Lostalé
Mi casa

martes, 27 de marzo de 2018

Aunque...



Aunque yo lo olvide todo
que mi palabra no olvide
pelear por su utilidad:
como cuando mi madre
poco antes de morir
agarró mi brazo
y me dijo al oído:
“de una casa sin alegría
hay que salir corriendo.”
No sé si recordaba que yo era su hija.
No sé si sabía su propio nombre.
Por eso sus palabras
eran la Palabra de Dios.
Ana Pérez Cañamares
Charnine

domingo, 25 de marzo de 2018

Nube de paso



Se abría paso entre los cuartos

con la dulce inconsistencia de los sueños,

con la dura contundencia del escoplo 
que atraviesa los muros de la cárcel.

Se abría camino entre las venas,

mirad cómo se daba, se vencía,

y a su paso todo era mejor,
como tocado por la gracia leve
que anida en los huesos de los pájaros.

Nube gris de la memoria, hecha de olvido,

tuvimos que sacarla de la casa 

a empellones, a recuerdos.
Y cuando se fue, el mundo regresó

a su vieja costumbre de pesarlo todo.


Alfonso Brezmes

martes, 13 de marzo de 2018

Tampoco una elegía



He vuelto a ver tu mesa, tu silla, tus papeles. 
He vuelto a ver el plato de loza en que comías. 
He tocado despacio tus libros favoritos
 y he cogido tu pluma,
 y he dormido en tu cama, de tu lado,
 poniéndome tu ropa, 
usando tu cepillo. 
Pero no importa,                           
irremediablemente, 
voy a perder tu olor, que tanto quise. 
Voy a perder tu voz y tu recuerdo
 y voy a maldecirme muchas veces 
por no haberme fijado en tantas cosas
 y por no haber estado más atento  pensando, 
como todos, que era eterno cuanto yo amaba.               

 Sergio Alvárez

jueves, 8 de marzo de 2018

La camarada


Claro que sos mi camarada
porque sos más, sos siempre más.
Hay la ruta en común, el horizonte
dibujado con lápiz de esperanza,
hay la amargura del fracaso
a la hora en que los hornos no se encienden
y hay que palear de nuevo el carbón del
mañana.
 
Claro que sos mi camarada
porque sos la que dice no, te equivocaste,
o dice sí, está bien, vayamos.
Y porque en vos se siente que esa palabra es una
lenta, feliz, necesaria palabra:
hay cama en camarada,
y en camarada hay rada,
tu perfume en mis brazos,
tu barca anclada al lado de la mía.
Cortázar

jueves, 22 de febrero de 2018

Devolvedme...



Devolvedme mi infancia / 
la república de los locuaces gorriones,
 las infinitas selvas de ortigas (…) / 
Ahora seguro que sabría /
 cómo ser niño, sabría / 
cómo mirar la escarcha en los árboles / 
cómo vivir inmóvil.




Zagajewski

lunes, 19 de febrero de 2018

Si al menos




Si al menos lo supiera...


No el álgebra exacta
y su alta verdad irrefutable;
no la filosofía que duerme
en los libros de los griegos;
no el Cosmos infinito
y su secreta arquitectura;
no las leyes de los cuerpos
que gobiernan su atracción
y su repulsa; no el amor,
ese desorden necesario;
no el silencio, ni la música;
no la levedad de este poema.

Si al menos lo supiera
antes de morirme…

Qué pinto yo aquí,
en esta maravilla.


Pintura: Giarrano
Poema: Alfonso Brezmes

miércoles, 14 de febrero de 2018

Tarde de perros




Caminan sin prisa,
ajenos al diluvio universal
de esta tarde de perros;
como si la especie estuviera
a salvo en la firme arca
de su abrazo frágil.

Sucede muchas veces
y de forma inexplicable:
en cada amor el mundo 
se salva del naufragio.


Alfonso Brezmes

viernes, 9 de febrero de 2018

Mi vida secreta



En mi vida secreta soy un hombre 

que vive como quiere y con quien quiere, 
y escribe unos poemas más bien malos
por el puro placer de desnudarse
delante de sí mismo sin complejos,
y frecuenta los bares y las noches
donde piensa magníficos poemas 
que después no escribe,
y llora y ríe y dice lo que quiere,
y malogra su vida en lo que ama, 
por si todo acabara antes de tiempo
en un mero entreacto de la obra.

No hay manera: lo he intentado.

En mi vida secreta soy yo mismo 
otra vez.


Alfonso Brezmes

domingo, 4 de febrero de 2018

Aparición



Si un día vengo y no me oyes,
y te hablo al oído y no me ves,
apaga las luces e imagina
el tierno corazón de algún niño
que se ha perdido en un bosque.

Si aún así te cuesta imaginarme,
piensa en las formas que adopta el deseo
para hacer perder a un hombre su vida
en los pormenores de la búsqueda,
e intenta creer que estoy ahí.

Cuando logres ver mi rostro entre la niebla,
trata de tocarlo para ver si es real,
y si aún así no lo consigues, no lo alejes 
del borde inexacto del recuerdo, ni lo arrojes
a los acantilados ocres de la oscuridad.

Saber quién soy no es lo que importa.
Lo que mata de la sed no es el sentirla:
lo que acaba matando es no sentir la sed.


Alfonso Brezmes

miércoles, 24 de enero de 2018

El camino de regreso



Fatigado de la miseria
en la ciudad
el hombre volvió al campo
a la casa solariega
de la que partió
su padre

El hombre se llama Miguel
el mismo nombre de su abuelo
su misma necesidad
idéntica determinación
ante la intemperie del tiempo

en la casa familiar en ruinas
reparará la techumbre
ventilará las alcobas
avivará la lumbre
limpiará el desván
apilará el heno en el pajar
plantará árboles frutales
aprenderá a diferenciar el almendro del cerezo
roturará las tierras yermas
llenará de animales el establo
gallinas vacas cerdos
horneará pan en el molino
compartirá un vino en la taberna al acabar la faena,

acudirá a la ciudad
al entierro de su padre
junto a su esposa,
y al hijo del nieto de Miguel
en la pila bautismal
de la iglesia del pueblo
-por tradición en el fondo y en las formas-
Lo llamarán como a su abuelo Juan.

Cuando el padre acuna al hijo
Sabe que su vástago
lo dejará solo
marchará como su abuelo a la ciudad.

Los dioses griegos
hace más de dos mil años
vaticinaron
que ni Miguel ni Juan
acumularían riquezas
que todos los recodos
del camino
conducen al mismo lugar
reproducen siempre
las mismas miserables miserias.

Javier Solé
Pintura: Arthur Wesley Dow
Gracias Javier

lunes, 22 de enero de 2018

Tentaciones



Guardo en la nevera la manzana prohibida
por si aún llegaras a tiempo de
jugar a ser Eva,
por si tuvieras aún en tu mirada
la misma tentación de hace diez años,
por si quisieras –en un ataque de locura–
sacarme a mí del Paraíso.

Y mientras la serpiente ya se ha hecho
un sitio en el sofá –tan ricamente– yo,
guardo la manzana en la nevera.

Hay mordiscos que ya no son tan tentadores,
bocados que no saben tan jugosos,
lo sé bien.

Pero, por si alguna vez quisieras
conocer otros Edenes (¡quién sabe!)
–que sepas–
que aún guardo congelada
una manzana.

Sandra Sánchez.
Gracias Hilario.

sábado, 6 de enero de 2018

Pearl



Y solté mi mano de la de ella y le dije adiós
y la puerta se cerró, y detrás del encaje
los otros salieron de entre los haces de luz
y tornaron a su inventario, tocando
la cuchara que yo había usado y restándola
de la suma de cucharas en el cajón de la cocina.

Ted Kooser
Traducción: Hilario Barrero
Painting: Susan Fern

viernes, 5 de enero de 2018

2018




Pintura: Van Gogh

Feliz 2018 a todos los que pasen por este abandonado blog.



miércoles, 27 de diciembre de 2017

No haber entendido nada...




No haber entendido nada
pero nada

del destino.

Y sin embargo sentirlo
igual que el verde
recto y furioso
del bambú
bajo la lluvia.


Valeria Pariso

viernes, 15 de diciembre de 2017

La solterona




La ví en un tranvía de Broadway
la mujer en que posiblemente me convertiré;
noté que mi amante la miraba
y de pronto se volvía hacia mí.
Su cabello sin brillo no atraía luz.
Y sin embargo, su color era como el mío;
sus ojos se parecían extrañamente a los míos
a pesar de que el amor nunca los había hecho brillar.
Su cuerpo era algo que había ido adelgazando,
hambriento del amor que nunca llegó;
su alma congelada en la oscuridad
olvidada para siempre por la llama del amor.
Noté que mi amante la miraba
 de pronto se volvía hacia mí,
sus ojos eran la magia para desafiar
a la mujer que jamás seré.

Sara Teasdale
Traducción: Hilario Barrero
Pintura: Paul Fischer


lunes, 11 de diciembre de 2017

Coimbra



De Coimbra sinto saudades

"É Coimbra a cidade, 
Que entrou dentro de ti.
Cidade sem ter idade, 
Os sonhos nascem aqui!"


He regresado de un largo viaje, Portugal en el corazón...

martes, 19 de septiembre de 2017

Queridos amigos.
Estoy de viaje. Regreso en noviembre.

jueves, 17 de agosto de 2017

Poema



Antes de empezar un largo viaje
cierra los ojos y absorbe con calma
todo aquello que te invita a quedarte.
Los afectos, las amistades,

aquellos objetos que justifican las horas,

el azul del mar matricial,
los crepúsculos ocres sobre las fachadas de tu ciudad,
tu querido rincón toscano,
con los olivos, los cipreses, el limonero,
y los libros, sobre todo los viejos libros
que te acompañan desde hace años.
Luego abre los ojos,
coge la maleta, cierra la puerta
y, sin mirar atrás, sin dudar,
parte, parte decidido.


Rafael Argullol

martes, 15 de agosto de 2017

Sentir



Hasta el hueco del cuello y la clavícula,
hasta sentir la mano por las sienes...

Emma Barrandeguy

jueves, 10 de agosto de 2017

Siempre sorprende




Siempre sorprende

la repetición de los gestos
al bañarse,
al doblar la ropa
y guardarla en los roperos.
Los años me han enseñado
el ahorro de energías
y la precisión. 
Y hasta a mirarse en los espejos
con la ceguera necesaria.
Sabemos que hay siempre una frase
que nos espera. 
Y el beneficio de la lluvia. 
Y hasta la sonrisa
ha encontrado su medida justa
y el domingo la dimensión doméstica adecuada.
Pero hay cosas que todavía nos indignan. 
Y todavía
la mentira presurosa 
viene en ayuda de un amor imposible.


Emma Barrandeguy
Pintura: Esmailipour
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